Región:Nacional |
Si en las ciudades pareciera que muchas personas aún no tienen claridad sobre las características y alcances del próximo plebiscito ¡qué decir de esta situación en el sector rural! Allí por momentos, pareciera que se estuviera hablando de un tema desconocido y muy complejo, frente al que sus habitantes requieren de unas mínimas explicaciones. En tal sentido, surgen varias inquietudes, en torno al plebiscito, tales como: a los pobladores rurales ¿quién se lo explicará y de qué manera? ¿Con qué nivel de neutralidad se hará? ¿Qué metodología se usará?
Y planteo estas inquietudes teniendo en cuenta los niveles de escolaridad de un amplio sector de la población rural, el aislamiento en que se encuentran muchos de ellos y, especialmente, por las diferentes situaciones que les ha tocado vivir a raíz del conflicto armado. Desde una posición muy neutral me hago estas preguntas considerando la connotación que tiene el proceso de paz, sus respectivos diálogos y acuerdos, y las dinámicas que se tejen alrededor desde las sensaciones y posturas de diversos actores ubicados en orillas opuestas. Por ejemplo: ¿quién le explicará a la señora indígena que mañana madrugará a trabajar en su chagra y cuya vida ha girado en torno a la producción de sus alimentos y al cuidado de su familia? ¿Quién responderá las preguntas del campesino que esta semana recolectará su café para con esto sacar adelante a su familia? ¿Cómo le explicarán a un par de líderes de un consejo comunitario del Pacífico sobre lo que es el plebiscito y sus implicaciones?
Se habla de pedagogía para la paz pero ¿también existe una pedagogía del plebiscito que considere un ejercicio oportuno y válido de explicación, donde los pobladores rurales tengan una mínima claridad sobre lo que significa un SI y un NO y donde se alimente un análisis desprendido de parcialidades y lleno de claridad a la luz de un ejercicio democrático?
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Imagen: elrincondelasboquillas.com